lunes, 7 de septiembre de 2009

El papel de Max Gutiérrez Cohen

Por Héctor Apolinar Iribe
Desde el pasado viernes el joven Fernando Noriega Soto se encuentra en libertad, luego de que los familiares de las víctimas le otorgaran el perdón, motivo por el que ya no existe un delito que perseguir, informó Max Gutiérrez Cohen, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del estado de Sonora, quien agregó que debido al perdón otorgado por la familia, es que hubo un desistimiento por parte de la Procuraduría General de Justicia.

Y al no haber delito que perseguir el joven Noriega Soto recibió un auto de libertad, pero además no quedará con antecedentes penales, pues según explicó Gutiérrez Cohen el perdón y el desistimiento por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) son elementos para no quedar “fichados”, por lo tanto se da por terminado el proceso penal.

Que vergonzoso y reprobable que la máxima autoridad judicial del estado, como lo es Gutiérrez Cohen, se atreviera a dale una “espaldarazo” público a la forma en que obtuvo su libertad el joven Fernando Noriega Soto, quien mató imprudencialmente a dos jóvenes que dormían en la playa de Bahía de Kino.

Es reprobable la actitud de Gutiérrez Cohen porque gastó su capital social y su prestigio, prestándose a justificar una liberación incondicional de Noriega Soto.

No creo que se justifique que una autoridad de ese orden, que es pagado con recursos públicos, defienda la forma irregular en que obtuvo su liberación el joven.

Los padres de los jóvenes fallecidos tienen el derecho de perdonar a quien cometió el delito, pero ello no justifica que la Ley deje de aplicarse y que la Procuraduría de Justicia del estado se haya desistido. ¿Sobre que bases jurídicas se desistió el procurador Abel Murrieta? ¿Dónde está el escrito donde se informa del desistimiento? ¿Porqué no lo dieron a conocer las autoridades?
Hasta donde sabemos, los padres de los jóvenes no pidieron que se desistiera; esa fue una acción unilateral de Abel Murrieta y, muy probablemente del gobernador Bours. Esa presunta irregularidad es justificada por Gutiérrez Cohen, quien parece más que todo “tapadera” en el caso.

Cabe preguntarse: ¿Por qué se dio este desistimiento a unos días de que concluya el gobierno de Bours? ¿No resulta sospechoso?

Lo peor de este asunto es que deja la impresión de que la aplicación de la Ley no se hace sin distingos y que por encima de la ley se encuentran los intereses económicos.

La misma impresión dio hace una semana el obispo, Ulises Macías, quien envió una carta al juez que lleva el caso de los accionistas de la guardería ABC, para avalar su honorabilidad y comportamiento.

No expresamos una condena de antemano a los accionistas de la guardería, que cometieron omisiones serias que comprometieron la seguridad de la guardería, pero si observamos que el obispo Macías no tenía porqué avalar en su calidad de Obispo a personas que posiblemente incurrieron en algún tipo de actitudes tipificadas como delitos.

En calidad de persona, como ciudadano mortal, expresión de la condición humana, Ulises Macías, tiene el derecho de avalar a las personas que son juzgadas, más no en su calidad de obispo, porque en esa condición es representante de Dios en la tierra, en tanto que representante del Papa en esta región. Y en esa condición no puede intervenir en un juicio porque, en esa condición, su autoridad no es válida. Su autoridad es válida en asuntos religiosos concernientes a la Iglesia Católica.

Pero las autoridades judiciales no pueden tener en cuenta como elemento de juicio el aval de una autoridad religiosa en el proceso.

De nueva cuenta. Al hacerlo de esa forma, el obispo Ulises Macías envía el mensaje de que la Iglesia Católica de Hermosillo, está al servicio de unos y no de todos los católicos, porque las madres y padres de los niños fallecidos posiblemente también son cristianos católicos y se vieron dolidos por la actitud de don Ulises.

Toda la nación ha sido testigo del verdadero Vía Crucis que han recorrido las madres y padres de familia pidiendo que se haga justicia por alguna instancia, y todavía no la encuentran en su país.
¿Qué acaso, en este asunto, no se teme a la justicia divina, de la que tanto hablan muchos?

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, dijo Cristo en esa magistral parábola que vive a través de los siglos y que, por lo que se ve, no hemos aprendido o comprendido.

Opiniones sobre esta nota
la conciencia de max 2009-09-05
que verguenza, pero que se puede esperar de max gutierrez si es capaz de correr personas en los juzgados por que quiere que trabajen 8 cuando estan contratados por una sola. ejemplos chequen en el primero y segundo.

http://www.dossierpolitico.com/vercolumnas.php?artid=62826&relacion=dossierpolitico&mas=292